El estrés mental nos perjudica en la salud y en el peso

El estrés mental y su negatividad en nuestra salud general

La palabra estrés es relativamente nueva en nuestro vocabulario. Hace 40 años nadie hablaba de estrés, la vida cotidiana y laboral era mucho más relajada y la salud, por tanto, mejor. El estrés se manifiesta a través de distintos síntomas y puede llegar a ser muy perjudicial para nuestro organismo y, por consiguiente, para nuestro estado de salud en general.

El estrés, al detalle

Esta patología se manifiesta a través de distintos síntomas y no es imprescindible que la persona afectada sufra todos ellos. Los síntomas más comunes son: nerviosismo generalizado, ansiedad, cansancio, insomnio, pérdida de apetito o necesidad de comer desmesuradamente, bajada o aumento de peso, taquicardias… El estrés puede estar causado por muchos factores, como presión laboral, acontecimientos personales negativos, frustración o relaciones sociales negativas, pero el más común de los factores es el acelerado ritmo de vida: intentar conciliar la vida familiar y laboral, niños que tienen multitud de actividades extraescolares después del colegio, la presión laboral y la competitividad es extrema en algunos casos… Ante estas situaciones es inevitable que nuestro cuerpo responda con estrés. El estrés mental, además, puede afectar a otros sistemas del cuerpo, no sólo al sistema nervioso: el ciclo menstrual de las mujeres puede verse afectado, el aparato digestivo por problemas del tracto intestinal y úlceras en el estómago, dolores musculares y cefaleas son también causados por el estrés.

Recomendaciones para paliar el estrés

La mejor recomendación es indudablemente intentar bajar nuestro ritmo de vida y afrontar el día a día con más serenidad, pero como esto no es siempre posible, algunas pautas ayudarán a mejorar los niveles de estrés. Es una buena opción practicar deporte de forma regular para liberar endorfinas, así como otras prácticas deportivas relajantes, como el yoga. Dormir entre ocho y nueve horas diarias también ayudará a reducir el estrés. Por último, la alimentación también es determinante: alimentos ricos en vitaminas, en potasio, en zinc y en ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 serán la clave de nuestra alimentación: verduras de hoja verde, carnes magras, quesos, frutos secos, pasta, arroz, pan y cereales, así como infusiones relajantes.

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